viernes, 19 de diciembre de 2008

Anuncios, cortometrajes, largometrajes y semillas

Me encanta la propaganda que recibí hace unos días sobre el peligro de conducir bajo la influencia de Don Alcohol. Son anuncios objetivos y realistas. El nivel de reflexión que provocan, en verdad sorprende. Sobre todo por el poco tiempo que duran. En la televisión local también recuerdo un anuncio en el que un muñeco de trapo era golpeado varias veces hasta quedar destrozado y vacio, y una voz en off hacía una reflexión sobre el maltrato infantil. Esas imágenes, son una semilla.

Siguiendo la misma línea, he quedado sorprendido por la innovación de cortometrajes nacionales o internacionales, cuya potencia de impacto trasciende el hecho de que no lleguen a los tres o menos minutos. Sobre temas como la violencia intrafamiliar, la corrupción, los antivalores, el medio ambiente. En resumen, he visto guiones que también... son semillas.

Y qué podría decir de El Buen Nombre (The Namesake) de Mira Nair, dos horas donde se refleja el conflicto entre los valores de padres e hijos. Sí otra semilla.

Y es que cada producción audiovisual, en sí encierra un potencial de transformación interior, posible catarsis, para el espectador. En ese momento en el que nos abre su conciencia durante 1,2, 15 ó 120 minutos está permitiendo que sembremos. Sembramos... Cosechamos.

Esa es nuestra resposabilidad y dilema, desarrollar audiovisuales para cine y televisión que además de brindarnos el merecido beneficio pecuniario, nos permitan dormir tranquilos por haber sembrado una buena semilla en la mente de nuestros espectadores.

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